Internet en Cuba

Raúl Castro, pifias, quimeras, intrigas
Raúl Castro anuncia que el parlamento ha reafirmado “el carácter
socialista de la Revolución y el papel del Partido como fuerza dirigente
de la sociedad y el Estado”
Félix Luis Viera, Miami | 05/06/2017 10:22 am

Da fe la edición del periódico Granma (como toda la prensa autorizada en
Cuba, en la nómina salarial del Gobierno) del pasado 1 de junio de una
sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional (esta ostenta un récord
difícil de igualar: jamás, desde su creación en 1976, siquiera un 1 % ha
votado en contra de lo solicitado por el Gobierno) en la cual participó
el mandatario Raúl Castro.
Este lector encuentra algunos puntos precisables en lo expresado por
Castro, según cita la nota del periódico líder de la “información” en Cuba.
Castro anuncia que el parlamento ha reafirmado “el carácter socialista
de la Revolución y el papel del Partido como fuerza dirigente de la
sociedad y el Estado”.
Bueno, el lector foráneo no debe dudarlo: los 612 miembros del
Parlamento, en representación de los 11 millones de cubanos que aún
quedan en la Isla, estuvieron de acuerdo en refrendar “el carácter
socialista de la Revolución y el papel del Partido como fuerza dirigente
de la sociedad y el Estado”.
Uno se pregunta: ¿bien, y para qué reafirmar lo que ya está en la
Constitución? Que se tome un artículo de la Constitución para apoyar
alguna propuesta, está bien… ¿pero reafirmar lo que está en la letra
de la ley de leyes? Pero nada… nada…, tranquilos… ellos son así.
Ellos saben lo que hacen. Llevan 58 años “reafirmando”… y nada, de ahí
no pasan. Hasta los boniatos, el pan de dulce, los tomeguines del pinar
y las biajacas continúan en carencia.
Y otro detalle que creo muy atendible en la frase citada: tanto en esta
ocasión como en otras, Castro y su grupo se han referido a la
Revolución, “socialista” para siempre. Mas, ya sabemos que conforme el
imperialismo es la fase superior del capitalismo, el comunismo es la
fase superior del socialismo. Es decir, quizás ya sea hora de que se dé
un aproximado a ver cuándo, más o menos, terminará lo que llaman
“período de tránsito del socialismo al comunismo”.
Puesto que no debemos preterir algo tan hermoso como el comunismo. Ese
estadio en el cual, según nos decían, nos aseguraban los maestros de
Filosofía marxista, politólogos de izquierda, adoctrinadores varios,
representa el arribar por fin a la Cima. Consta en tantos libros que
debimos leer, en tantos exámenes que debimos cumplir, que en el
comunismo no habría que trabajar ni existiría la policía, ni el ejército
ni fuerzas represivas de ningún tipo. O sea, todos andaríamos desnudos a
la pelota —porque la asunción a la alta moral y la fraternidad incluiría
este detalle—, paseando por vergeles, jardines, edenes y ríos de aguas
azules tocando la balalaika, los bongoes, el bandoneón, según el caso,
mientras los manjares para el estómago, la vista, el olfato y el tacto,
estarían a nuestro alcance con toda facilidad.
Es decir, ¿por qué ya no se habla de ese portento que será el comunismo
al fin alcanzado?
Por otra parte, en el texto que nos ocupa, al menos yo advierto ciertas
quimeras. Una de ellas la referencia al “plan nacional de desarrollo
económico y social hasta el 2030”.
Esto, como decimos en México, “tacabrón”. ¿El 2030? Hummm… lo peor es
que no se habla, textualmente, de un plan de aumento en el nivel de
vida, en el consumo hasta 2030. Así, de manera directa. Porque los que
hoy nos sentimos “heridos” por los fracasos viejos en la tierra cubana,
no podemos dejar de lado que, durante 31 años —1959-1990— nos dijeron
que era menester invertir para el desarrollo, no para el consumo y,
finalmente, a la hora de la hora, cuando se extinguió la URSS, ni
habíamos consumido ni nos habíamos desarrollado; parte de este
descalabro tal vez se debiera al afán castrista de costear guerrillas y
guerras al otro lado del mundo. Presupuestos que salían del cuero de los
cubanos. Es posible que esta sea una de las causas.
Quimeras veo en este otro propósito expresado por Castro: “cambiar todo
lo que debe ser cambiado y con la velocidad que nos permita el consenso
y la capacidad que demostremos de hacer las cosas bien”.
Nada cambiará. No es posible, la Revolución socialista lleva casi 60
años “cambiando lo que hay que cambiar”, pero nada cambia. Nada cambia
porque es un modelo económico que no funciona; que no ha funcionado en
ninguna de las naciones en que se estableció. Olvídenlo: solo se trata
de cambiar y cambiar para volver al mismo punto de partida; para que
todo quede igual; o peor, como en etapas precedentes.
Pero lo más reprochable de lo expresado por Raúl Castro en la reunión
referida, es lo concerniente a la situación en Venezuela.
Él dice acerca de este tema “es necesario denunciar y detener la
agresión que sufre la hermana nación. Intereses imperialistas quieren
impedir la libre determinación de este pueblo”.
Miente palabra por palabra. En Venezuela el grueso de la población
lleva, hasta hoy, 63 días de protestas exigiendo que se realicen las
elecciones para gobernadores que el chavismo ha obviado. Protestan por
la miseria, el hambre de tantas personas que aún hurgan en los tachos de
basura en busca de algún desperdicio. Protestan por las interminables
colas que deben hacer con la esperanza de alcanzar algún artículo de
primera necesidad. Protestan porque no hay medicamentos y aun han muerto
niños por no contar con la curación necesaria. Y lo tanto de este tenor
que faltaría por citar…
Miente cuando afirma “debe condenarse la violencia golpista que ha
causado muertos y heridos”. Miente. Quienes salen a la calle a protestar
no son “golpistas”, son estudiantes, amas de casa, maestros, médicos que
no tienen materiales con qué trabajar. Miente: hasta ahora, la gran
mayoría de los fallecidos, por balazos, perdigonazos, bombas de gases
lacrimógenos lanzadas directamente a los cuerpos de los manifestantes
—lo cual está prohibido por las normas internacionales— son los
protestantes, bloqueados, atacados salvajemente en cada uno de sus
intentos por llegar a las sedes de diferentes segmentos del Gobierno
para hacer valer en estas sus peticiones.
Miente Castro cuando se refiere a “Las imágenes de jóvenes apuñalados y
quemados vivos recuerdan los peores actos del fascismo”.
Quien haya seguido los sucesos en Venezuela, estará de acuerdo en que la
mayoría de los muertos no han sido ni “apuñalados” ni “quemados vivos”
y, reitero, la aplastante mayoría de los fallecidos han sido de los
manifestantes, víctimas de quienes en verdad se comportan como
aprendices de fascistas.
¿A quién pretende engañar Raúl Castro con esta mendacidad? No será a los
miembros de la Asamblea Nacional, puestos que estos, como él, tienen
acceso a la verdad mediante los medios de comunicación extranjeros, vía
Internet. Mucho menos a la opinión pública internacional, que está al
corriente de los desmanes del chavismo. ¿O acaso se conforma el
mandatario en soltar esa “guayaba” para los cubanos de “adentro”,
privados de Internet, de prensa libre, plural?
Escamotea Castro la realidad cuando aboga por la defensa “del gobierno
constitucional electo por los venezolanos”.
Bien sabe el mandatario cubano, y el mundo entero (exceptuando quizás a
la gran mayoría de los cubanos dentro de la Isla), que el chavismo fue
derrotado abrumadoramente en las pasadas elecciones legislativas, 112
escaños por 56. Y desde entonces el chavismo no ha reconocido la derrota
y se ha valido de varios subterfugios que, en muchos casos, justamente
han violado la Constitución. Tan así es que la propia Fiscal General de
Venezuela, Luisa Ortega, quien ha sido una fiel y abnegada defensora de
la llamada revolución bolivariana, ha dado a conocer recientemente que
el intento de Nicolás Maduro y su combo de convocar a una Constituyente,
viola la Constitución.
Ya ven. Así van las cosas.

Source: Raúl Castro, pifias, quimeras, intrigas – Artículos – Opinión –
Cuba Encuentro –
www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/raul-castro-pifias-quimeras-intrigas-329549

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