Internet en Cuba

Cuba: las medidas de Trump son recibidas con escepticismo
18 de junio de 2017 – 16:06 – Por IVÁN GARCÍA

Marcados por el cansancio de la sobrevivencia y casi 60 años de control
absoluto, los habaneros pasan página a Obama y reciben con escepticismo
las nuevas reglas del juego

LA HABANA.- “Impotencia”. Con esa palabra responde una artista del
Teatro Guiñol, ubicado en el sótano del edificio Focsa, en La Habana,
cuando se le pregunta su opinión sobre la nueva doctrina Trump hacia Cuba.

En medio de un calor africano, un grupo de ocho personas espera para
navegar por internet en una sala que administra el monopolio estatal de
telecomunicaciones, ETECSA. La artista del guiñol intercambia criterios
sobre el suceso de la semana: la derogación por parte de la
administración de Donald Trump de la estrategia de distensión de Obama.

A pie de calle, los cubanos que cobran salarios simbólicos, desayunan
sólo café y constantemente se quejan de la ineficacia de los servicios
públicos y la incapacidad para mejorar la calidad de vida, la trama
política les resulta un fastidio.

Derechos Humanos, democracia o libertades políticas suenan bien, pero no
se comprenden en su pleno contexto. Al menos es que lo se deduce de las
opiniones vertidas por los que esperan en la cola. Algunos aclaran que
lo hacen a título personal, que vieron a Trump por el canal Telesur, y
aún no ha leído las nuevas medidas.

Marionetas

Por falta de tiempo, cansancio ante el barraje propagandístico de la
prensa oficial, que ha provocado que muchos compatriotas hayan decidido
no informarse y escudarse en los chismes difundidos en las redes
sociales. Pero el grupo que aguarda para conectarse a internet dispara a
matar hacia cualquier lado.

“Todos hablan del pueblo, de la disidencia de aquí, de los congresistas
cubanoamericanos de allá, del gobierno de acá, pero ninguno ha
encontrado la fórmula para que podamos obtener beneficios de una
determinada política. Obama lo intentó, pero los ancianos que nos
gobiernan no permitieron que quienes tienen negocios particulares
salieran adelante. Yo me siento como un rehén. Una marioneta en mano de
un gigante”, confiesa la artista.

Una señora, ama de casa, locuaz y fumadora empedernida, con tono de
disgusto, pregunta: “¿Qué ha ganado el pueblo con la política de Obama?
Nada”. Y ella misma se responde “Esta gente (el Gobierno) no quiere
cambiar. La miel del poder -dice con ironía- no la van a soltar. Trump
es un loco, un payaso. El tipo es un sangrón. Su discurso fue puro
teatro. Todo es politiquería barata. Y en el medio los cubanos que
seguimos y seguiremos jodidos. Esto no hay quien lo cambie, pero tampoco
quien lo tumbe”.

Un trabajador por cuenta propia afirma que no ve solución al problema de
los cubanos, porque “no hemos tenido timbales para enfrentar las
arbitrariedades del Gobierno. Aguantar y jodernos, es lo que nos toca.
Con su muela jorobada, Trump lo único que va a provocar es que comiencen
de nuevo las marchas de reafirmación revolucionaria condenando la
injerencia yanqui. Ya eso se ve venir”.

En un parque de la Habana Vieja, las personas tampoco son optimistas.
Todo lo contrario. “Ño, brother, yo pensé que el One iba a restablecer
la ley pie secos-pie mojados. Cómo único se resuelve esta mierda es
permitiendo que la gente se marche de Cuba. ¿Tú crees que acá la gente
se va sumar a las Damas de Blanco pa’ coger palos? La gente seguirá en
lo suyo, en la resolvedera por la izquierda y tratando de buscarse
cuatro pesos. No hay manera que el cubano se tire pa’la calle. A no ser
pa’ hacer colas en los consulados extranjeros o que Gente de Zona haga
un recital público”, señala un joven en el Parque del Curita, mientras
espera el metrobús rumbo a Santiago de las Vegas.

Perspectivas

Casi 60 años después del dilatado y estéril pulso político entre las
diferentes administraciones de Estados Unidos y los hermanos Castro, un
segmento amplio de ciudadanos considera que están en tierra de nadie, en
una batalla infructuosa y que jamás les han pedido permiso, ni los
gobernantes cubanos ni los estadounidenses. También piensan que en La
Casa Blanca siempre ha primado la ingenuidad política, por los
reiterados intentos de exportar valores democráticos a una cofradía de
autócratas con mentalidad de gánsteres y buscapleitos de barrio.

“Es una narrativa repleta de ambiciones personales, seudoexaltación
patriótica y nacionalismo barato, que solo ha servido para cimentar una
historia de líderes intransigentes y soberanos que jamás permitieron la
injerencia estadounidense. Como cuento está bien, pero esa política de
confrontación en los dos lados, ha dejado un único ganador: el régimen
Fidel y Raúl Castro. Los demás hemos sido los perdedores. Los que no
estaban de acuerdo con la revolución o querían emigrar, les llamaron
‘gusanos’. Las familias se dividieron y les impidieron tener trato con
los parientes en Estados Unidos. El resultado es lo que vemos hoy, un
gran número de cubanos intolerantes hacia los que piensan diferente,
muchos quieren emigrar, las mujeres no desean tener hijos en su patria
y, en general, una gran indiferencia ciudadana hacia los problemas de su
país”, señala un sociólogo habanero.

Más reacciones

La reacción oficial ha sido comedida. Por ahora. Un funcionario del
órgano oficialista Partido Comunista asegura que “el Gobierno no se va
tirar a una campaña de descrédito frontal contra Trump. Sí, por
supuesto, las diferentes instituciones del Estado se movilizarán para
demostrarle que el Gobierno todo lo tiene bajo control. Pero el discurso
de Trump fue más rollo que película. Excepto los viajes de
estadounidenses a Cuba, que indudablemente afectará la economía
nacional, el resto se mantiene, porque los negocios con empresas
militares es en sólo dos hoteles”.

El dueño de un paladar en la Habana Vieja cree que “si dejan de venir
los yumas existirán afectaciones en el sector privado, pues casi todos
se alojan en casas particulares, recorren la ciudad en almendrones
descapotables y almuerzan y cenan en paladares privadas”.

No fueron buenas las noticias para los cubanos con planes de emigrar a
Estados Unidos. “Muchos ilusos pensaban que Trump era un tipo chévere y
restablecería la política de pies secos-pies mojados. Yo no esperaba
tanto, pero al menos pensé que los congresistas cubanoamericanos
influirían para que Trump aprobara el otorgamiento excepcional de visas
a los cubanos que andan en Centroamérica, México y países del Caribe y
que reactivarían el programa de otorgarle refugio a los médicos cubanos
que desertan de sus misiones”, apunta un ingeniero, que sueña con
radicarse en Miami.

La percepción que se vive ahora mismo entre los cubanos de a pie es que
están de vuelta a un escenario conocido. El de las trincheras. Repleto
de discursos antiimperialistas y cero tolerancia al pensamiento libera
sea del color que sea. El escenario donde mejor se desenvuelven los
jerarcas que visten de verde olivo.

Source: Cuba: las medidas de Trump son recibidas con escepticismo | Cuba

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