Internet en Cuba

Un libro para convertirse en opositor
De ‘histórico alegato’ a crítica anticipada de lo que sería el castrismo
Jueves, marzo 23, 2017 | Tania Díaz Castro

LA HABANA, Cuba.- Uno de los libros más difíciles de conseguir en Cuba
es La Historia me absolverá, extenso panfleto escrito por Fidel Castro
como autodefensa en el juicio tras el ataque al cuartel Moncada del 26
de julio de 1953, perpetrado por él y un grupo de hombres: un libro que
pudiera servir para convertirse en opositor de su régimen.

Las mentiras sobre el ataque al cuartel nombrado en honor a Guillermón
Moncada, héroe de la Independencia cubana y borrado del mapa —hoy la
vieja guarnición se nombra Ciudad Escolar 26 de Julio—, nunca fueron
desmentidas por el Comandante Iluminado en los miles de discursos que
ofreció sobre aquella tragedia y mucho menos por su prensa nacional.

Pero ya se conocen, principalmente gracias a Internet y al profesor
Antonio de la Cova, de la Academia de Historia de Cuba en el exilio,
quien durante 30 años investigó sobre los hechos, entrevistando a más de
cien de sus participantes, así como publicaciones cubanas de la época y
de la prensa castrista.

Señala la investigación que los rebeldes capturados en el Moncada jamás
fueron torturados ni vejados, como ha repetido Fidel, sino ejecutados de
inmediato; y que Abel Santamaría jamás sufrió la extracción de uno de
sus ojos, como narra Fidel en su alegato. También se sabe que, si Fidel
se negó a hacerse la prueba de la parafina para el juicio, fue
sencillamente porque no quiso demostrar que, siendo el jefe, jamás
participó del ataque por sorpresa de los rebeldes contra los soldados.

Estos y otros detalles de la historia fueron tergiversados por Fidel
durante décadas.

En su mamotreto, se refiere a “las cinco leyes revolucionarias que
serían proclamadas inmediatamente después de tomar el Cuartel Moncada y
divulgadas por radio a la nación”.

Una revolución que jamás se realizó.

Su programa político, dicho en pocas palabras, fue un engaño. Afincado
en el poder, el dictador en ciernes hizo lo mismo cuando respondió a un
periodista mexicano en el 2000, a la pregunta de cuándo haría elecciones
libres en Cuba: “Cuando me dé la gana”.

A partir de enero de 1959, hizo todo lo que le dio la gana: la
Constitución desapareció del mapa, toda la propiedad de la tierra quedó
en las ineficientes manos del Estado, jamás los obreros participaron del
30% de las utilidades, como se prometió; se fusiló a miles, no sólo a
los culpables, sino también a inocentes en juicios sumarísimos para
atemorizar a las masas, se despojaron todos los bienes sin que mediaran
tribunales especiales, se les quitaron inmuebles a sus legítimos dueños;
se financiaron guerras en América Latina y otros países, no para
implantar la democracia —como dijo Fidel Castro— sino gobiernos de
izquierda vitalicios y el propio líder guerrillero señala, como algo
fundamental, que “el primer gobierno de elección popular que surgiere,
tendría que respetar dichas leyes”.

Nunca permitió que surgiera otro gobierno.

En su extenso alegato, sobre todo para lograr su libertad, Fidel señaló
numerosas críticas al gobierno de Batista que hoy vendrían bien al suyo:
la urgencia de industrializar el país, la necesidad de barcos mercantes,
de viviendas, de luz eléctrica para todos, la buena alimentación de los
niños, trabajo para todos, que nadie vaya a prisión cuando se roba por
necesidad, de acuerdo a las condiciones sociales del medio, donde solo
se piensa en “libertad absoluta de empresa, garantías al capital de
inversión y ley de la oferta y demanda”.

Cuando se refiere a los maestros, señala la paga miserable que reciben
y, sobre todo, la pobreza del pueblo.

Pero, entérense: En la página 93 de la edición que he utilizado de 1975,
a cargo de Ciencias Sociales, dice: “No hay razón para que exista
miseria entre los habitantes; los mercados debieran estar abarrotados de
productos; las despensas de las casas debieran estar llenas”.

¿Dónde vivía el Comandante en Jefe que no vio los mercados abarrotados
de productos alimenticios, muchos de ellos industriales y producidos en
cuba en los años cincuenta?

Consejo: léase La Historia me absolverá y fácilmente se convertirá en un
opositor castrista.

Source: Un libro para convertirse en opositor CubanetCubanet –
www.cubanet.org/opiniones/un-libro-para-convertirse-en-opositor/

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