Internet en Cuba

La batalla silenciosa contra el Estado explotador y la lección de los
‘boteros’
PEDRO CAMPOS | La Habana | 13 de Febrero de 2017 – 09:59 CET.

La batalla silenciosa que libran el pueblo y los trabajadores cubanos
contra el Estado explotador se ha tornado abierta con la crisis del
transporte de alquiler privado en La Habana, creada artificialmente por
políticas burocráticas y voluntaristas que amenazan con paralizar la
capital, con todas sus imprevisibles consecuencias.

Sin ponerse de acuerdo, sin organizarse ni utilizar internet, los
llamados “boteros” habaneros se han visto obligados a reaccionar contra
las absurdas decisiones del Gobierno provincial de topar los precios de
los viajes.

Ya más de una vez se ha tratado el tema. La causa de la crisis del
transporte público, de la alimentación, de la vivienda, de todo el
desastre social que tenemos en Cuba, es la misma de esta crisis que
ahora enfrentan los habaneros con los boteros: la forma centralizada de
tomar las decisiones y controlar la economía.

El modelo estatalista está agotado y los que toman estas decisiones lo
hacen en medio de insolubles contradicciones y es así como resulta la
misma burocracia, con sus inconsecuencias, la que agudiza las
contradicciones y terminará causando la explosión del sistema.

Los que han tomado la decisión de topar los precios del transporte
privado, no entienden las consecuencias: los transportistas privados
simplemente no pueden trabajar con los precios topados del Estado,
porque el precio del petróleo y demás insumos, necesarios para el
funcionamiento de los “almendrones”, junto a los altos impuestos,
vuelven irrentable esa actividad económica.

La batalla silenciosa

Al “Estado socialista” de los fidelistas nunca les interesó ni preocupo
la rentabilidad. Las consignas de “hacer más con menos, no importan los
costos” y otras, voluntaristas por el estilo, predominaban en la
política oficial.

Desde 1991, cuando el IV Congreso del PCC, muchos venimos advirtiendo
que el modelo dirigista estatalista no funcionaba, se estaba agotando y
había que cambiarlo, democratizarlo y admitir sin prejuicio el trabajo
privado y cooperativo. Lo menos que hicieron fue acusarnos de
“perestroikos” y tratar de neutralizarnos políticamente.

Desde que llegó Raúl Castro al Gobierno empezó a hablarse de oferta y
demanda, de mercado y cosas por el estilo, de trabajo por cuenta propia,
cooperativismo y apertura a la inversión externa; pero las reformas
aprobadas por el mismísimo Congreso del PCC no se realizan
integralmente, no se concretan, se aplican sesgadamente. El miedo a
compartir el poder con los trabajadores y el pueblo aterra a la burocracia.

Aquí tenemos ahora mismo una muestra más de cómo ellos y sus políticas
son los responsables de que no avancen las fuerzas productivas, la
economía se estanque y las soluciones a los problemas concretos que
enfrenta la población se dilatan o se impiden.

Los transportistas no son responsables de que el Estado siga pagando
salarios de miseria a sus trabajadores, de que el petróleo esté costando
un CUC (25 pesos cubanos) el litro, que las piezas de repuesto cuesten
caras porque hay que traerlas de a poquito de EEUU, República Dominicana
o de dónde aparezca, porque no hay un mercado mayorista que compre
barato fuera, comprando mucho, para vender menos caro dentro.

Y para eso no hay que ser economista, ni haber estudiado en Harvard, ni
ser “procapitalista”, como enseguida acusa la jauría fidelista
extremistas e intolerante a quiénes proponemos soluciones.

El Gobierno central debe tomar cartas rápidamente en este asunto si no
quiere que se complique más, liberar el precio del transporte, dar
facilidades a los transportistas de acceso a petróleo más barato, crear
un mercado de piezas al por mayor para ellos, estimularlos a que formen
cooperativas que reciban beneficios, bajar los impuestos y en vez de
entorpecer, ayudar a agilizar ese servicio que tanto se necesita.

Además, hasta cuándo La Habana va a seguir con un transporte público tan
deficiente, y hasta cuándo va a seguir el Estado pagando salarios de
miseria a sus trabajadores. Si no puede mantener el transporte público,
ni pagar a los trabajadores de las industrias y los servicios, acabe de
entregarlos a cooperativas y a los privados y dedíquese simplemente a
cobrar impuestos.

Pero no quieren que la gente “se haga rica”, que se acumule capital, que
se “viva mejor”, que se resuelvan necesidades básicas, porque el día que
eso ocurra, se va a pensar en política y esto es lo que no quiere la
burocracia.

El pueblo cubano hace año viene librando una batalla silenciosa contra
el Estado explotador, “desviando” recursos del Estado, apropiándose en
cada centro de trabajo de lo que puedan para poder sobrevivir, haciendo
declaraciones de impuestos muy por debajo de lo que indica la ley,
cobrando servicios “por la izquierda”, etc.

Algunos no han entendido que, ante la represión total, ésa ha sido la
forma en que la gente ha podido enfrentar el monstruo estatalista
represor y le hacen el juego al Estado llamando ladrones a los
trabajadores que lo expropian. Ya el agotamiento del modelo, el abuso,
la opresión y la represión están obligando al pueblo a manifestar su
descontento abiertamente.

El tiempo para las reformas se agota. La vida demuestra que el
“socialismo de Estado” no es reformable: debe ser cambiado de raíz y con
él toda estructura burocrática. La burocracia misma está cavando su
tumba, pero su entierro es obra de todos. Los boteros nos están dando
una lección de cómo hacerlo pacíficamente.

Source: La batalla silenciosa contra el Estado explotador y la lección
de los ‘boteros’ | Diario de Cuba –
www.diariodecuba.com/cuba/1486976013_28888.html

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