Internet en Cuba

¿Camina Cuba hacia la anexión virtual a EE UU?
PEDRO CAMPOS, Miami | Enero 28, 2017

Guiada por la actual dirección político-militar, la economía cubana
podría estar caminando, “sin pausa, pero sin prisa”, hacia la anexión
virtual a EE UU

No habría Enmienda Platt, ni marines desembarcando en playa cubana
alguna, ni ningún acuerdo o tratado formal que convierta a Cuba en un
estado asociado o en otra estrella más del pabellón estadounidense, pero
todo anuncia que, más temprano que tarde, los capitales estadounidenses
podrían desembarcar en grande en la Isla y coparían nuestro comercio. EE
UU se convertiría en nuestro primer socio comercial, en el primer emisor
de turismo hacia Cuba, en el primer inversionista extranjero,
florecerían torres hoteleras en las playas y cayos paradisíacos cubanos
junto a campos golf y maquilas que fabricarán medios de consumo,
automóviles, ómnibus y equipos motomecanizados para la construcción, la
agricultura o la industria ligera.

No es un juego de palabras. Es una posibilidad real. La explicación es
bastante simple: la economía estatal cubana está en crisis, el Estado es
dueño de la tierra y las playas y no tiene ningún interés en disponerlas
para su explotación por los cubanos, sean privados, cooperativistas o
emigrados, pero tiene todo el deleite de compartirlas con el capital
extranjero especialmente norteamericano, de acuerdo con una simple
lectura de su “carpeta de oportunidades”. Agréguese la cercanía
geográfica y cultural y los deseos expresos de muchos negociantes de EE
UU: acaba de salir de la Isla el presidente de su Cámara de Comercio.

Concretar la anexión demandaría algunos arreglos entre ambos Gobiernos:
el cubano debería mejorar su imagen respecto a los derechos humanos y
permitir la libre contratación de trabajadores, aunque por debajo de la
mesa se le permita “garantizar sus intereses”. EE UU debería caminar
claramente hacia el levantamiento del embargo de manera que no haya
obstáculos para hacer inversiones y negocios.

Los empresarios extranjeros no le disputarían al Gobierno el poder
político, solo compartirían el económico y Cuba sería ampliamente
penetrada por el gran capital estadounidense. Posiblemente se pondría a
circular el dólar por la necesidad del propio intercambio, quedándonos
atados económicamente a EE UU como nunca antes, lo cual implicaría una
especie de anexión virtual.

El camino se viene forjando hace tiempo, pues la economía cubana depende
en gran parte ya de las remesas, del turismo que viene de EE UU y del
comercio de alimentos.

EE UU es uno de los pocos países del mundo con el capital capaz de
acometer las inversiones que Cuba necesita en infraestructura,
construcciones y servicios para poner al país a la altura de las
economías modernas y crear condiciones de alojamiento, movilidad, acceso
a internet y mercado para garantizar la prosperidad de sus negocios.

Hasta ahora, la plena penetración de los capitales norteamericanos ha
sido imposible porque el Gobierno cubano siempre ha puesto como
condición el levantamiento del embargo, que no pudo ser levantado
plenamente durante el Gobierno de Obama porque los republicanos se
opusieron a dar al presidente demócrata la posibilidad de coronar su
política hacia Cuba con esa medida, con la justificación real de que La
Habana viola los derechos humanos.

Ahora se aprecian condiciones para que el acercamiento iniciado por
Obama avance en dirección al levantamiento del embargo, porque hay un
presidente republicano caracterizado por ser un hombre de negocios que
ya estuvo explorando en Cuba la posibilidad de invertir en hoteles y
campos de golf. Trump es amigo y admirador de Putin, a su vez amigo de
Raúl Castro, existe un congreso dominado por republicanos y el Gobierno
cubano está “pidiendo agua por señas” a consecuencia de la recesión de
su economía ya desastrada y las afectaciones ocasionadas por la
situación en Venezuela y la reversión de la ola populista en América Latina.

Trump acaba de nombrar a Jason Greenblatt representante especial para
las negociaciones internacionales, un partidario del acercamiento con
Cuba, exvicepresidente del consorcio Trump y su actual director
jurídico. Según distintas informaciones, es la misma persona que visitó
Cuba para explorar las posibilidades de invertir en hoteles y campos de
golf.

La Zona Especial de Desarrollo Mariel se inserta plenamente en el
interés de convertir a EE UU en el principal socio comercial de Cuba y
para nada puede ser casual que ya con Trump como presidente, una
delegación gubernamental encabezada por Ana Teresa Igarza, su directora
general, esté de visita en EE UU explorando las posibilidades de entrar
en contacto con contrapartes en seis puertos de ese país.

Raúl Castro felicitó a Trump por su triunfo electoral. Una delegación
cubana asistió a la toma de posesión del mismo. Hasta ahora, el Gobierno
cubano no ha hecho ninguna declaración negativa hacia el nuevo
presidente (¡y no han faltado motivos!) Granma ni chista. Para nadie es
un secreto que el equipo de Trump fue consultado por Obama para levantar
la política de pies secos/mojados, demanda del Gobierno cubano, lo cual
puede contribuir a impulsar la “normalización” de relaciones.

Si siguen por ese camino, la anexión virtual podría concretarse pronto.
Todo esto contrasta con los proyectos políticos y económicos de amplio
espectro de la oposición, la disidencia socialista y el pensamiento
diferente que ponen en primer lugar la participación de los cubanos en
el control de la economía, pero en cambio son acusados de servir al
enemigo imperialista por los extremistas del Gobierno.

Source: ¿Camina Cuba hacia la anexión virtual a EE UU? –
www.14ymedio.com/nacional/Camina-Cuba-anexion-EE-UU_0_2153784603.html

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