Internet en Cuba

El IMEI, arma comercial de Etecsa contra la competencia
ZUNILDA MATA/ MARIO J. PENTON, La Habana/Miami | Mayo 24, 2016

“Este es un país pirata, aquí la mayoría de las cosas no son lo que dice
que son”. Javier analiza la decisión del Ministerio de Comunicaciones de
bloquear los terminales que presenten irregularidades en su IMEI ?un
código que funciona como una huella dactilar y es único en cada aparato?
y lo hace desde su experiencia con esta tecnología que ofrece a través
de sitios de clasificados como Revolico y de una amplia red de clientes.

La autoridades “han aclarado que la lista negra de móviles que
comprobarán no incluye a los que están siendo buscados en el
extranjero”, subraya. “Si no, nos quedábamos sin nada, porque aquí
muchos no podrían ni soñar con tener un teléfono si no fuera por ese
tráfico internacional de celulares”.

En La Habana, los cientos de talleres para móviles que ofrecen
“desbloqueo, instalación de aplicaciones y actualización del sistema
operativo” han recibido como un jarro de agua fría la nueva regulación.
Juan Carlos es ayudante de un negocio dedicado a la reparación de
celulares, ubicado en la calle 28 entre 5ta y 7ma, al oeste de La
Habana. “La noticia ha causado bastante alarma entre los clientes y en
los últimos días hemos recibido a mucha gente preocupada porque le van a
inhabilitar el móvil”, asegura.

Cuba cuenta en la actualidad con más de 3,3 millones de líneas móviles y
buena parte de los terminales que se utilizan han sido importados por
vía personal o comprados en el mercado ilegal. Los altos precios de los
aparatos en las oficinas de Etecsa empujan a muchos hacia las redes
alternativas, que venden todo tipo de tecnología.

La medida no es nueva, sin embargo, asegura Juan Carlos, porque “hace
tiempo se podía bloquear un teléfono cuando se reportaba como robado”.
La telefónica guardaba el IMEI de cada terminal utilizado por un usuario
cuando éste colocaba su tarjeta SIM y podía detectar cuando estaba
siendo usado por un tercero. “La diferencia es que ahora hay un plazo de
dos años” para que los usuarios que han incurrido en esa irregularidad
reemplacen su teléfono antes del 18 de mayo de 2018.

A solo dos días de anunciada la nueva regulación, la herramienta digital
habilitada por Etecsa para consultar la validez del IMEI (International
Mobile Station Equipment, por sus siglas en inglés) había recibido 5.090
consultas de comprobación y al menos 608 apuntaron a alguna
irregularidad con el número, según un reporte de la prensa nacional. Eso
podría servir para aventurar que más del 10 % de los aparatos que
funcionan en el país violan la actual regulación.

Etecsa justifica la medida por el aumento de “hechos delictivos por
hurto y/o extravíos de teléfonos celulares”, según declaró a la prensa
oficial Héctor Marsal Blanco, director de mercadotecnia de la división
de servicios móviles del monopolio estatal.

Ignacio Iznaga, un cubano residente en Miami, asegura que lo que
verdaderamente busca la empresa de telecomunicaciones de Cuba es impedir
el tráfico de celulares que llegan desde el exterior. “Conozco muchas
personas que van a las compañías en Estados Unidos, reportan su teléfono
como extraviado, y solo por el pago de los taxes (impuestos) adquieren
un aparato nuevo. El de uso lo envían a Cuba y lo venden por varios
cientos de dólares. Es todo un negocio que genera muchas ganancias. Con
esta vuelta, eso se jode”, explica el cubanoamericano.

“Arrebato de carteras y robo de móviles es lo que más tenemos por estos
días”, explica el instructor policial de guardia este lunes en la
estación de Dragones en La Habana. Los celulares se han convertido en
objetos del deseo por quienes saben que es una mercancía que “se vende
como pan caliente” agrega.

En una sala, junto a varios hombres esposados y en medio de la gritería
de una señora que viene a indagar por el paradero de su hijo, se sienta
una joven que ha llegado por una buena noticia. Su móvil había sido
encontrado en manos de un adolescente al que su madre se lo había
regalado tras comprárselo a un desconocido.

“El instructor policial que llevó el caso me sugirió que no le pidiera a
Etecsa que bloqueara el terminal, porque entonces el ladrón se iba a
demorar más en venderlo en el mercado ilegal”. La táctica funcionó y
tres meses después la joven recibió una llamada. “No me quedaba ninguna
esperanza de recuperar el aparato, pero entonces el nuevo dueño fue a
sacarse una línea y lo llevó hasta la oficina de Etecsa”. Ahí detectaron
el problema.

Una funcionaria de la división central de la empresa estatal de
telecomunicaciones, que prefirió el anonimato, dijo a 14ymedio que “la
actual medida forma parte de un combate contra las ilegalidades que ha
establecido la empresa”. Según la trabajadora, la primera medida a gran
escala de la corporación fue contra los usuarios de internet vía wifi
que se dedicaban a compartir la red vía hotspot (generador de puntos de
acceso), revendiendo el servicio de Etecsa a un precio menor. En varias
ciudades cubanas se han registrado operativos policiales contra las
personas que descubrieron en el servicio wifi un nido de negocio.

“El proceso es muy simple, esas personas compraban varias horas de
internet, a razón de dos CUC por hora y después lo compartían con seis o
más usuarios y les cobraban un CUC la hora. El negocio era redondo. La
gente no hacía las colas en Etecsa y el intermediario ganaba. Pero como
las ganancias de Etecsa eran menores, la empresa alertó a la policía y
actuó. Muchas cuentas fueron suspendidas y a varios usuarios se les
multó. Ahora lo siguen haciendo, pero ocultos”, cuenta la funcionaria.

El tema de los IMEI, considera la empleada de Etecsa, también está
relacionado con preservar las ganancias de la corporación. “La empresa
tiene un problema con los celulares que vende. La mayoría son chinos o
de la marca Alcatel, y con varios años de atraso tecnológico. La calidad
es pésima y los precios son muy elevados. Cubacel no puede competir en
precios con los proveedores privados, por eso mueven estos temas que
provocan el miedo y mantienen el mercado estatal seguro”, señaló.

Para burlar estas limitaciones, los cubanos recurren al mercado
informal, que tiene todo tipo de ofertas de teléfonos móviles, desde los
más sencillos hasta los más sofisticados. Etecsa recomienda no comprar
celulares “a particulares o en sitios no reconocidos por el fabricante u
operador”, pero el Estado no parece capacitado para competir con los
proveedores ilegales.

Este es el tipo de comercio al que se dedica Javier. “Tengo móviles
desde 45 pesos convertibles hasta 700, a gusto del consumidor”, alardea.
El joven, graduado de la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI) hace
un lustro, asegura que la “mercancía” que ofrece “viene con todo,
desbloqueo, aplicaciones y garantía”.

Javier cree que la nueva medida de Etecsa “no afectará” su negocio
porque los teléfonos que vende “vienen de Panamá comprados a precios más
baratos que aquí y revendidos después”. Cuesta trabajo imaginar cómo
evade las restricciones de importación personal que establece la Aduana
y que solo permiten la importación fuera de pago de dos terminales por
viajero.

“Mis productos pueden ser copias y también originales, pero no son
robados”, aclara. Pero la razón por la que más optimista se muestra es
otra. “La gente no va a coger miedo con esto, porque el susto en el
bolsillo es el más difícil de digerir y ese es el que provocan los
precios de Etecsa”, concluye.

Source: El IMEI, arma comercial de Etecsa contra la competencia –
www.14ymedio.com/nacional/IMEI-arma-comercial-Etecsa-competencia_0_2004399546.html

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