Internet en Cuba

Cuba, revolución 2.0
Las nuevas tecnologías ofrecen nuevas posibilidades si Cuba es capaz de
Washington / La Habana 16 MAY 2016 – 00:01 CEST

La de las nuevas tecnologías y Cuba es una relación marcada por la
fascinación y las oportunidades, pero también por los recelos y la
inevitabilidad, una metáfora de los cambios a los que se aboca la isla
en los próximos años. El país, uno de los que tienen menor penetración
de Internet en las Américas, es al mismo tiempo una fábrica de
informáticos cuyo talento cada vez despierta más interés internacional.
La Red podría ser la vía de aplicación del socialismo igualitario que
proclama su gobierno. Pero a la vez se ha convertido en una ventana por
la que se escapa, a raudales, el férreo control estatal pese a la
censura, y es espejo de las cada vez mayores desigualdades.

Los informáticos, igual que durante décadas los médicos, tienen
capacidad para convertirse en el “capital humano” más cotizado de la
isla. El problema para Cuba, al menos hasta ahora, es el que sufre con
tantos otros los profesionales a los que da una alta preparación: en
cuanto pueden, se marchan en busca de un mejor futuro. Pero hay señales
de que esto podría estar cambiando.

De la promoción de Hiram Centelles en la Universidad de Ciencias de la
Informática (UCI) de La Habana, prácticamente no queda ningún compañero
en Cuba. Él se marchó a España en 2008, unos meses después de acabar la
carrera de Ingeniería software e informática. La web de anuncios
clasificados que había creado, revolico.com, hasta hoy la página más
popular de Cuba, había sido bloqueada por el gobierno y Centelles, que
entonces tenía 24 años, dejó de sentirse seguro en su país.

Ahora se plantea regresar a Cuba si las reformas iniciadas por el
Gobierno de Raúl Castro y apuntaladas por la normalización de las
relaciones con Estados Unidos se consolidan. No es el único emigrado
—voluntaria o forzosamente— que está considerando regresar a esta nueva
Cuba que asoma.

Salir de Cuba ya no es la única solución

“Hace ocho años, la única vía era irte de Cuba, no había otra opción. De
unos años acá, sobre todo desde 2014, hay muchos jóvenes que ven posible
hacer una vida aquí y no contemplan irse porque ven que hay muchas
oportunidades para crecer profesionalmente. Y ese es un cambio brutal”,
dice Centelles.

Asley Arboláez, programador de 31 años, y Karel Pérez, ingeniero civil
de 34, son esa todavía rara excepción, aunque cada vez más común, de
jóvenes y expertos en nuevas tecnologías que no contemplan la salida de
Cuba como única vía para crecer profesional y personalmente. Los dos
participaron en el Habana Startup Weekend celebrado en la capital cubana
en noviembre y fueron invitados al evento de emprendedores cubanos con
empresarios estadounidenses y Barack Obama durante la visita del
presidente estadounidense en marzo.

Un campo reconocido

En el mundo de las nuevas tecnologías en Cuba “existe un nivel alto y se
va reconociendo” su potencial, sostiene Arboláez. Que se lo digan a Juan
Luis Santana, Juan Alejandro Hernández y Sergio León, tres jóvenes de 25
años fundadores de la plataforma cultural Kehaypahoy. Acaban de
completar una visita a Washington, donde se han reunido con empresarios
y funcionarios del Gobierno de Obama. Ahora se dirigen a Silicon Valley
para participar, durante una semana, en sesiones de entrenamiento de
empresas como Netflix, Google o Facebook.

En las nuevas tecnologías es “donde se está viendo la nueva revolución
cubana”, apunta Faquiry Díaz, un empresario cubanoamericano que apuesta
con su empresa de inversiones, Tres Mares, por las nuevas tecnologías.
“Hay muchos en Cuba que están programando en los puntos wifi y vendiendo
afuera sus productos. Esas mismas personas podrían estar en Palo Alto,
en San Francisco o en España ganando diez, cien veces más de lo que
ganan en Cuba, pero lo hacen porque quieren estar en Cuba, nadie está
forzándoles a quedarse”. Ese es el caso de los creadores de Kehaypahoy,
cuyo deseo es servir de “puente”, dicen, entre los grandes del ramo en
EE UU y los jóvenes cubanos que, como ellos, quieren apostar por hacer
lo que les gusta pero sin tener que abandonar para ello su país. Para
Díaz, Cuba podría ser el “Israel del mundo de las startups, por su
población altamente educada y una diáspora con nexos extremadamente
fuertes”. Karel Pérez no considera desorbitado que Cuba pudiera
convertirse en “la India de América Latina en outsourcing”. “Para muchas
empresas norteamericanas sería muy sencillo, práctico y cómodo contratar
a gente en Cuba por la cercanía y la similitudes culturales”, corrobora
Centelles.

Un camino con muchos obstáculos aún

Pero que cada vez más jóvenes apuesten por desarrollarse
profesionalmente en Cuba no quiere decir que el camino sea fácil.

Un problema clave, coinciden todos, es el embargo estadounidense, que
sigue impidiendo que desde Cuba se pueda acceder a herramientas clave
para los programadores o a plataformas de pago online, aunque las
flexibilizaciones dictadas por Obama van abriendo algunas puertas.

Los obstáculos vienen también desde dentro de la isla, y resolverlos
requiere del Gobierno enfrentar decisiones con implicaciones más allá de
este campo. El Congreso del Partido Comunista, la cita que en abril
perfiló el camino político y económico de la isla para los próximos
años, no ha dado suficientes respuestas. Entre las demandas internas
está que se concedan de una vez licencias para crear en este sector
cooperativas, la única vía abierta, junto con el cuentapropismo
(emprendedores autónomos), para trabajar fuera del ala del Estado.
Centelles también desearía que se permita la creación de empresas de
sociedad limitada, mientras que Díaz recuerda que este campo necesita
que se permita la inversión de capital de riesgo.

Otra de las preguntas aún sin respuesta: qué pasará con el control
estatal sobre los contenidos. Webs que no siguen la línea oficial, como
el diario digital 14yMedio, de la bloguera cubana Yoani Sánchez, siguen
sin tener acceso directo en la isla. Y no solo sucede con páginas de
contenido político. Hasta hoy, Revolico sigue estando bloqueado en Cuba,
aunque los cubanos acceden a la web por numerosos recovecos.

El acceso a Internet, el mayor impedimento

Pero todo esto, subraya Centelles, es predicar en el desierto mientras
no se resuelva un problema básico: el acceso a Internet.

Pese a que cada vez hay más puntos wifi en las ciudades y que proliferan
los blogs y los usuarios de Twitter, “el boom de Internet no ha llegado
aún a Cuba”, lamenta Arboláez.

Cuba se ha comprometido ante la Unión Internacional de
Telecomunicaciones (UIT) a cumplir la “Agenda Conectar 2020”, que prevé
que para 2020 la mitad de los cubanos tengan acceso a Internet.

Pero eso requiere, subraya Centelles, “que se invierta mucho más en
infraestructura para dar acceso a Internet”. La cuestión es cómo. Y la
respuesta pasa, según David Vázquez, de la revista especializada cubana
Cachivache Media, por resolver antes preguntas difíciles sobre el modelo
que se busca. Que por ahora no parecen tener respuesta.

“Falta consenso tanto entre las instituciones responsables, como entre
los expertos y también con la población sobre qué es lo que queremos en
Cuba con Internet y las nuevas tecnologías, y cómo queremos lograrlo”,
afirma este comunicador de 26 años.

Google lleva tiempo intentando desembarcar en Cuba. El gigante podría
proporcionar wifi o banda ancha, pero la oferta no deja de encontrar
reticencias. Cuba es incapaz de afrontar sola la inversión
multimillonaria que requeriría mejorar la infraestructura de la isla
para proporcionar acceso amplio y de suficiente calidad a Internet a
todos los cubanos. Pero ¿permitir que se encargue de ello una gigantesca
empresa estadounidense?

“Lo que no se puede es entregar en bandeja de plata a estas compañías el
desarrollo de estas estructuras de manera masiva, porque como país y
como sociedad estaríamos entregando un poder económico y cultural y
político a una corporación extranjera que tiene bien definidos sus
objetivos, que son fundamentalmente ganar dinero”, sostiene Vázquez.

Un laboratorio experimental

¿Sería posible encontrar un punto medio? Un laboratorio ya en marcha es
el museo del artista cubano Kcho, el primero que en Cuba ofreció wifi
gratuito y que ahora se ha aliado con Google para ofrecer un espacio
interactivo en las afueras de La Habana donde se pueden disfrutar de
algunos productos aún vetados en la isla, incluso la realidad virtual.
Todo ello con la bendición explícita de las más altas autoridades de la
isla (su taller-museo fue inaugurado por Fidel Castro).

Con todo, no es lo mismo un espacio artístico pequeño y limitado en su
espacio que darle manga —o banda— ancha a una empresa como Google en
toda Cuba. Y el problema es el tiempo y la urgencia de los cambios, si
Cuba no quiere perder el impulso digital. “En Cuba hay mucho talento y
nada más que haya algo más de Internet, va a ser un hub interesante en
el área de las Américas, Centroamérica y el Caribe”, profetiza
Centelles. Además, “Internet ya se les ha ido de las manos”, zanja
Faquiry Díaz. “En este momento, mejor sería adoptar Internet para ayudar
a crear una economía del saber, emplear a todos esos informáticos y
mostrar muchos de los valores positivos de la revolución cubana”. Sobre
qué modelo de Internet elegir a partir de ahí, el empresario recuerda
que Cuba no sería el primer país que aplica “un Internet abierto para
los negocios y uno más cerrado para lo que quieren dentro”. Es lo que
hacen, recuerda, países a los que La Habana ha mirado en el pasado,
China y Vietnam.

Source: Cuba, revolución 2.0 | Estados Unidos | EL PAÍS –
internacional.elpais.com/internacional/2016/05/15/estados_unidos/1463325911_608389.html

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Archives
Calendar
May 2016
M T W T F S S
« Apr   Jun »
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031  
We run various sites in defense of human rights and need support to pay for more powerful servers. Thank you.