Internet en Cuba

La Iglesia se rejuvenece, pero el Partido no
El arzobispo de Camagüey reemplaza al cardenal Ortega
Eugenio Yáñez, Miami | 28/04/2016 9:20 am

Muchas veces se dijo que la Iglesia Católica era símbolo del pensamiento
dogmático y conservador. Sin embargo, al menos en Cuba, el Partido
Comunista le ha arrebatado esa calificación.
El papa Francisco acaba de “liberar” de su cargo al cardenal Jaime
Ortega y Alamino, y nombrado Arzobispo de La Habana al hasta ahora
arzobispo de Camagüey desde el año 2002, monseñor Juan de la Caridad
García Rodríguez.
Jaime Ortega, al frente del arzobispado de La Habana durante 35 años,
tiene en su currículum haber organizado la visita a Cuba de tres Papas,
Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco; contribuir al mejoramiento de
las relaciones Iglesia-Estado en la Isla; recuperar algunos espacios
—pocos— antes vedados a la Iglesia en la isla comunista; haber jugado un
papel importante en las negociaciones de 2010 que culminaron con la
excarcelación de los prisioneros de la “Primavera Negra” de 2003 y el
destierro hacia España de casi todos ellos; y haber sido pieza destacada
en las negociaciones para el acercamiento entre EEUU y el régimen, que
culminó con los anuncios de restablecimiento de relaciones el 17 de
diciembre del 2014 y lo que se ha dado en llamar “el deshielo”.
Independientemente de la valoración que cada quien tenga, con todo su
derecho, de la gestión del cardenal Ortega y Alamino, y de las críticas
a su actitud y resultados por parte de disidentes, opositores y
exiliados cubanos, así también como de la población, sus actividades
mencionadas no pueden ser desconocidas.
Sin embargo, el momento del cardenal había culminado ya. Aunque, como
establece el Derecho Canónico, había presentado su renuncia al cumplir
75 años en 2011, ni el entonces papa Benedicto XVI, ni su sucesor
Francisco, la habían aceptado, considerando que Ortega todavía tenía
objetivos que cumplir de acuerdo a los planes, objetivos, tareas,
misiones e intereses del Vaticano. En estos momentos, sin embargo, ya el
cardenal había hecho lo que tenía que hacer, y se aceptó su renuncia y
permitirle dedicar el tiempo que le quede de vida a “con la oración y su
experiencia, continuar sirviendo a la Iglesia; además de las funciones
que le son propias como Cardenal de la Iglesia al servicio del Papa”. Al
mismo tiempo se anunció que el Papa había aceptado también la renuncia
de monseñor Alfredo Víctor Petit Vergel, como auxiliar de la diócesis de
San Cristóbal de La Habana, por haber superado también la edad
reglamentaria de 75 años.
El sustituto del cardenal declaró a la agencia española Efe que “Vamos a
tratar de continuar la obra que él (Ortega) ha realizado y estoy seguro,
me lo ha confirmado así, de su apoyo, su oración y su compañía”. Por lo
que se ha podido conocer, Juan de la Caridad García Rodríguez, natural
de Camagüey, hijo de obrero ferroviario y ama de casa, tuvo que ver
directamente con reconstruir y dinamizar la iglesia en Camagüey en sus
14 años como arzobispo en aquella ciudad, y es considerado un
representante de la Iglesia Católica cubana más apropiado en estos
momentos que su predecesor.
De 67 años de edad, no puede ser considerado un parvulito, pero
comparado con los 79 de Ortega y Alamino, sin lugar a dudas es mucho más
joven, y si la salud le acompaña podría garantizar varios años al frente
de la Iglesia Católica en la Isla.
¿Qué ha sucedido, por su parte, con el partido comunista cubano y su
séptimo congreso? Podría alegarse que, de la misma manera que dos Papas
mantuvieron al Cardenal Ortega en el cargo para cumplir objetivos
precisos, Raúl Castro podría mantener a sus supuestos “cardenales” por
más tiempo en el Buró Político: por eso las momias fundamentales se
habrían afianzado en la selecta camarilla, y solamente ascendieron cinco
nuevos funcionarios sin poder real y que no modifican las relaciones de
poder dentro de la pandilla.
Lo cual podría ser así hasta cierto punto. Pero no responde una pregunta
elemental. Ahora se sabe por qué al cardenal Ortega no se le aceptó la
renuncia al cumplir los 75 años, como establece el Derecho Canónico. Sin
embargo, ¿por qué no se jubiló en el recién terminado cónclave comunista
a José Ramón Machado Ventura, Ramiro Valdés, los ancianos generales
Ramón Espinosa, “Polo” Cintras Frías y Álvaro López Miera, y los ineptos
Esteban Lazo y Salvador Valdés Mesa? ¿Cuál es su misión en un partido
que no tiene proyectos, ni planes ni programas? ¿Por qué se ratificaron
en el Comité Central personajes jurásicos como Guillermo García, “el
gallego” Fernández, Armando Hart o Julio Camacho Aguilera?
No se trata de esperar que Raúl Castro o su megalómano hermano
reconozcan que su “revolución” es un absoluto y rotundo fracaso, que
pidan perdón a los cubanos de la Isla y el destierro por todo el daño
causado por casi sesenta años, que se orienten hacia la democracia y la
economía de mercado para mejorar la miserable vida de la población, ni
incluso que renuncien a sus cargos, aunque si tuvieran vergüenza
deberían haberlo hecho hace ya mucho tiempo, pero evidentemente no la
tienen.
Se trataría, simplemente, de dar espacio y protagonismo a personas más
jóvenes, con un pensamiento más fresco, sin los resabios, frustraciones,
complejos y dolencias de carcamales formados en el siglo pasado con
ideologías del siglo XIX, incapaces de comprender las realidades de
nuestros tiempos y cómo funciona el planeta en el siglo XXI, cuando el
marxismo-leninismo y la épica abstracta son piezas de museo no
componentes de la vida cotidiana en tiempos de Internet, clonaciones,
aceleradores de partículas y globalización.
La Iglesia, tras más de dos mil años de existencia, se adapta a las
nuevas realidades en Cuba, mueve sus “cuadros” y se prepara para ganar
terreno y nuevos espacios.
Mientras tanto, el Partido Comunista se aferra a lo que no ha funcionado
por más de medio siglo, ratifica a sus comisaros contra la voluntad de
los cubanos, sigue hablando del pasado, y creyéndose que son los
verdaderos “revolucionarios”, cuando no son más que fracasados corruptos
que, para mantenerse en el poder, tienen que desgraciarle la vida a
millones de cubanos, en la Isla y el destierro.
Y continúan haciendo inventando planes y elaborando utopías hasta el año
2030 y más allá.
Cuando, realmente, lo mejor que pudieran hacer sería morirse lo antes
posible.

Source: La Iglesia se rejuvenece, pero el Partido no – Artículos – Cuba
– Cuba Encuentro –
www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/la-iglesia-se-rejuvenece-pero-el-partido-no-325446

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