Internet en Cuba

Cómo mantener “inerte” un sistema socialista
Cuba y Corea del Norte, cada vez más juntas
lunes, septiembre 21, 2015 | Ernesto Santana Zaldívar

LA HABANA, Cuba – Como si de un antídoto se tratara, luego de
restablecer las relaciones diplomáticas con Estados Unidos
–potencialmente “tóxicas”–, el gobierno cubano, en las últimas semanas,
ha coqueteado con Corea del Norte ostensiblemente y ha hecho publicar en
Granma, su principal medio de propaganda, varios artículos sobre ese
país aliado.

La justificación es que en 2015 se cumplen 70 años de que Corea se
independizara de Japón, 70 años también de la fundación del Partido del
Trabajo de Corea, 67 años de la fundación de la República Popular
Democrática de Corea (RPDC) y 55 años del establecimiento de relaciones
diplomáticas cubano-norcoreanas.

Uno de los primeros artículos aparecidos en Granma, que no llevaba
firma, celebraba el aniversario de la independencia y aseguraba que,
“bajo la conducción de Kim Il Sung, Corea inició un nuevo camino hacia
la liberación total del país y la construcción de una sociedad digna
para sus habitantes”.

Para llevar a cabo tal proyecto, según el articulista, el líder
comunista implementó dos doctrinas fundamentales: la Juche, según la
cual “el dueño de su destino es uno mismo, así como la fuerza que lo
forja”, y la Songun, que se basaba “en la necesidad de priorizar los
asuntos militares”.

Al parecer el articulista, mareado por tanta mentira histórica y tanto
impudor político, perdió el sentido de las palabras, pues más adelante
escribió que, “en la actualidad, y pese a la batalla para mantener
inerte (sic) un sistema socialista, la RPDC no retrocede ni un paso en
sus sueños iniciales y trata de insertarse con éxito en las dinámicas
modernas”.

Es difícil creer que ese “inerte” sea una errata. La palabra más cercana
sería “inerme”, pero esta significa “desprovisto de armas” y ya sabemos
que la RPDC puede estar desprovista de alimentos y de libertades, mas no
de armas, porque tiene hasta misiles nucleares.

O sea, el redactor pensó que “inerte” no significa, según el
diccionario, “inmóvil, paralizado, incapaz de reacción, sin vida”, sino
todo lo contrario. Y es lógico que piense así, pues, por ejemplo, cuando
la Organización de Naciones Unidas (ONU) advierte sobre la posibilidad
de una nueva hambruna en Corea del Norte, eso quiere decir para él que
los grandes logros económicos y sociales de esa nación “otorgan un
sentido histórico al proceso de liberación de un país que puso su
destino en manos del pueblo”.

En otro número de la publicación, la periodista Laura Prada entrevistó
al embajador norcoreano en Cuba, Pak Chang Yul, quien, refiriéndose a
los 55 años de las relaciones diplomáticas, dijo que “la historia de
amistad y hermandad entre nuestros pueblos seguirá para siempre” y que
la efeméride sirve para estimular “aún más la lucha antimperialista y
defender las respectivas revoluciones, que han superado todo tipo de
desafíos y dificultades creados por las crueles maquinaciones del imperio”.

En cuanto al reciente restablecimiento de relaciones diplomáticas entre
Cuba y Estados Unidos, el embajador Pak Chang Yul opinó que el hecho de
que Washington haya reconocido el fallo de su política hostil significa
“una victoria indiscutible del Partido, el Gobierno y el pueblo de Cuba”.

En otro reciente artículo, sin firma también, publicado en Granma, se
nos informa que actualmente la RPDC “labora por la reunificación de la
Patria bajo la dirección del Partido, que tiene como principio supremo
elevar sin cesar la vida del pueblo”, y que en octubre 100 familias del
Norte y otras tantas del Sur se reunirán “para el vigésimo encuentro de
parientes separados por la guerra de 1950 a 1953”.

Los Kim y los Castro

Para hacer más efectivo el “antídoto” contra cualquier posible
“intoxicación” yanqui, recientemente han visitado Cuba varios
representantes del gobierno de la RPDC, como el canciller Ri Su-Yong y
el secretario de Relaciones Internacionales del Partido del Trabajo,
Kang Sok Su, que incluso fueron recibidos por el general Raúl Castro.

Es posible que, cuando aquel articulista escribió de “la batalla para
mantener inerte el sistema socialista” estaba pensando en las reformas
raulistas. Al menos está claro que, profundizando las relaciones con
Corea del Norte, el régimen cubano puede aprender mucho en cuanto a cómo
“elevar sin cesar la vida del pueblo”.

Para ello, el primer vicepresidente cubano, Miguel Díaz-Canel, visitó
recientemente Pyongyang y se encontró con el “estimado camarada Kim Jong
Un”, dejando bien claro que las “relaciones de amistad” entre ambos
feudos comunistas serán “eternas e invencibles” y que “siempre estarán
juntos” el pueblo cubano y el norcoreano (o lo que quede de ellos).

Ya que se habla tanto de aniversarios de la RPDC en los medios cubanos
de propaganda, debiera mencionarse también que se cumplen 65 años de la
invasión de Corea del Norte a Corea del Sur (primer gran conflicto de la
Guerra Fría) y 29 años de la visita de Fidel Castro a Pyongyang, tras la
cual, como muchos recordarán, el sexagenario dictador regresó a La
Habana extasiado con aquella gran nación modelo de orden y unidad, y
alabando a su patriarca, el divino Kim Il Sung, que le disparó aun más
su gusto por el culto a la personalidad.

Aunque aplicó aquí bastante de lo que allá aprendió, para desgracia de
Fidel Castro Cuba se halla en Occidente y no tiene fronteras con Rusia
ni con China, pero mucho le hubiera gustado poder imitar aún más las
maravillas norcoreanas, con sus hambrunas donde mueren millones de
personas, sus 120 mil presos políticos, su sociedad sin internet, con
sus carreteras vacías y un solo canal de televisión, pero con misiles
nucleares.

Sin embargo, la dinastía Kim trata siempre de superar a cualquier
competidor, por muy Castro que sea, y en la batalla por mantener cada
vez más inerte su socialismo logrará, esta vez gracias al nieto del gran
líder fundador, dejar a la RPDC como el último legado de la Guerra Fría,
e incluso, como una nota menor, pero muy simbólica, Pyongyang abandonará
el huso horario japonés, a 70 años del fin del dominio colonial, y
retrasará las agujas media hora.

Acaso los Castro sonreirán, socarrones, sabiendo que ellos y su pandilla
detuvieron las agujas del tiempo no hace media hora, sino hace más de
medio siglo.

Source: Cómo mantener “inerte” un sistema socialista | Cubanet –
https://www.cubanet.org/opiniones/como-mantener-inerte-un-sistema-socialista/

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