Internet en Cuba

Publicado el sábado, 09.19.09
En aumento las patentes de Cuba en Estados Unidos
Por JUAN O. TAMAYO
jtamayo@elnuevoherald.com

Fue una nota breve en un boletín informativo que se ocupa de las
actividades del gobierno de Estados Unidos: la Patente de EEUU No.
7,556,726 se entregó el 7 de julio al Centro Nacional de Investigaciones
Científicas en La Habana.

Sí, La Habana, Cuba.

De hecho, durante 50 años de hostilidad entre ambos lados del Estrecho
de la Florida, La Habana ha estado obteniendo patentes del gobierno de
Estados Unidos, con regularidad, discretamente, y sin la acrimonia que
ha caracterizado las batallas a causa de marcas registradas como Havana
Club y Cohíba.

Los archivos de la Oficina de Patentes y Marcas Registradas de Estados
Unios (PTO) muestran que, desde 1975, fecha en que los archivos de la
PTO se hicieron digitales y se pudo buscar en ellos por país de origen,
los cubanos han recibido 74 patentes, que van desde máquinas
cosechadoras hasta fármacos y procedimientos médicos.

El número es bajo en comparación con otros países, "una pizca por debajo
de Corea del Norte'', bromeó Werner Stemer, abogado principal de
patentes de la firma Lerner Greenberg Stemer, radicada en Hollywood.
Pero las solicitudes de Cuba se encuentran en una "curva creciente''
desde el 2000 a medida que se desarrolla su industria biotécnica.

Stemer dijo que Cuba solicita patentes en Washington por una razón
sencilla: las patentes sólo protegen a los inventores en el país donde
se presenta. De modo que Cuba trata sabiamente de proteger sus
inversiones –y sus ganancias potenciales– en el mayor mercado del mundo.

No hay modo de averiguar si alguna de las patentes ha producido
ganancias en realidad, afirman varios expertos en la materia.

En estos momentos, sin embargo, se están llevando a cabo pruebas
clínicas de nimotuzumab, un fármaco desarrollado en Cuba y concebido
para tratar únicamente las células cancerosas. Otras compañías
estadounidenses han recibido anteriormente permiso para probar
medicamentos cubanos, pero esta es la primera vez desde la revolución
cubana que se han llevado a cabo pruebas en Estados Unidos.

Aunque las patentes cubanas dan crédito a los inventores individuales
que trabajaron en su creación, en la práctica los derechos de las
patentes se asignan casi invariablemente a entidades gubernamentales. La
patente 7,556,726 se asignó al Centro Nacional de Investigaciones
Científicas, una agencia del Ministerio de Educación Superior.

La Habana ha conservado el derecho de solicitar patentes y marcas
registradas en Estados Unidos porque el presidente John F. Kennedy
eximió a la propiedad intelectual cuando reforzó el embargo comercial
contra Cuba en 1962. Es probable que lo hizo porque la misma y sus
derechos están protegidos por tratados internacionales, opinó Marvin
Feldman, especialista en patentes y socio de la firma legal Lackenbach
Siegel en Scarsdale, Nueva York, que se ha ocupado de varios casos cubanos.

La exención permite además a Cuba pagar a las firmas legales
estadounidenses que se ocupan de las solicitudes, a menudo complicadas,
de $4,000 a $5,000 por productos sencillos, de $8,000 a $12,000 por
productos o procedimientos científicos más complejos, según cuatro
abogados de patentes que fueron contactados por El Nuevo Herald.

Los archivos de la PTO muestran que la firma de Hoffmann & Baron en
Syosset, de Nueva York, se ha ocupado de un gran número de los casos
cubanos. La firma no respondió una llamada telefónica en busca de
comentarios sobre el tema.

Las patentes de Cuba cubren un vasto rango de productos y
procedimientos, desde mejoras a los motores de rotación hasta un nuevo
proceso para voltear la cabeza del feto durante el parto, una máquina
cosechadora de caña de azúcar, prótesis quirúrgicas, un nuevo
procedimiento para destruir cálculos renales, así como diversas vacunas
e inventos de tipo biotécnico.

Muchas de las patentes de las décadas de 1970 y 1980 cubrían mejoras
para la agricultura, pero la mayoría de las más recientes son para
fármacos, procedimientos médicos y descubrimientos de biotecnología. La
patente 7,556,726 cubría "equipos usados en electroforesis'', lo cual se
define como "migración de sustancias por la acción de un campo eléctrico
espacialmente uniforme''.

Los archivos de la PTO de 1790 a 1975 están disponibles en internet como
imágenes digitales que se pueden buscar solamente por fecha de emisión,
número de patente y clasificación, no por país de origen.

Los intereses de La Habana y Washington han entrado en fuerte conflicto
muchas veces, a menudo a propósito de marcas registradas, especialmente
en el caso de productos bien conocidos como el ron Havana Club y los
tabacos Cohíba, producidos por empresas rivales en Cuba y en este país.

Compañías estadounidenses han registrado unas 7,000 marcas en la Oficina
Cubana de Propiedad Industrial en La Habana, según el abogado de
Washington, D.C., Robert Muse, experto en las leyes sobre el embargo a
Cuba. La lista de los productos registrados incluye a Aunt Jemima,
Velveeta y Goya, la firma de productos comestibles hispanos, con fechas
que se remontan a 1918. Se cree que Cuba ha registrado muchas menos
marcas con la PTO en Washington.

Pero la entrega de patentes se ha mantenido libre de controversias con
una notable excepción: cuando Fidel Castro se jactó públicamente en el
2001 de que Cuba se había unido a Brasil en la producción de sus propias
versiones de fármacos anti-VIH/sida, que ya estaban patentados en
Estados Unidos.

En respuesta, según dos abogados expertos en patentes, algunas compañías
norteamericanas de farmacéuticos han estado tratando de obtener patentes
para algunos de sus productos, para poder argumentar legalmente que al
menos trataron de proteger sus propiedades intelectuales. El presidente
Bill Clinton cambio las reglas del embargo en 1995 permitir a compañías
estadounidenses, por la primera vez desde 1962, pagar en Cuba por el
costo de registrar sus patentes y marcas en La Habana.

Una revisión de la página de internet de la Oficina Cubana de Propiedad
Industrial mostró varias menciones de "solicitudes de certificaciones de
patentes'' por parte de compañías de Estados Unidos tales como Pfizer y
Wyeth. Varias llamadas de El Nuevo Herald a dicha oficina en busca de
detalles no fueron respondidas.

En sus declaraciones en el 2001, Castro acusó a los fabricantes
estadounidenses de tratar de sacar demasiadas ganancias a sus fármacos,
mientras que miles de personas morían de sida en países pobres como
Sudáfrica, y añadió que el uso de los fármacos por parte de Cuba era una
respuesta a la supuesta violación de las marcas registradas cubanas por
compañías de Estados Unidos.

"Nuestro país está produciendo el famoso cóctel'', afirmó Castro, según
un reporte de Reuters. "A mí me gustaría escuchar una sola protesta,
para poder reírme de oreja a oreja de esos que nos han robado la patente
(si
c) del Havana Club, que es cubano''.

En aumento las patentes de Cuba en Estados Unidos – Cuba – El Nuevo
Herald (19 September 2009)
http://www.elnuevoherald.com/noticias/america_latina/cuba/v-fullstory/story/547722.html

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